El Siglo XX pasará a la historia como el siglo de las mujeres por las repercusiones que tuvieron conquistas como el voto, el acceso a la educación, la incorporación masiva a la actividad laboral y profesional.
La rebelión de las mujeres frente a este estado de cosas cristalizó en este siglo, produciendo cambios en la cultura como no se había visto antes. El punto de partida fue la irrupción en el mundo público considerado el lugar masculino por antonomasia, primer escalón hacia una larga y continua transgresión de los roles tradicionalmente impuestos. El ámbito privado considerado como el lugar "natural" de la mujer será fuertemente cuestionado.
En las tres últimas décadas del siglo XX, sucesivas oleadas de movimientos feministas y de organizaciones sociales de mujeres retoman la posta que dejaron las antecesoras para recomponer las viejas plataformas emancipatorias incorporando conceptos y formas nuevas de acción.
La masiva incorporación de las mujeres a la fuerza de trabajo, el ingreso a los centros de enseñanza académica, el incremento de la matrícula femenina, el desempeño en carreras y ocupaciones antes consideradas masculinas, tiene su repercusión en las movilizaciones de las trabajadoras por demandas de mejoras en las condiciones laborales y salariales, en las protestas de las pobladoras de los barrios pobres que reclaman un mejor nivel de vida para ellas y sus familias, en el cuestionamiento de las militantes frente al machismo de las organizaciones políticas.
La rebelión de las mujeres frente a este estado de cosas cristalizó en este siglo, produciendo cambios en la cultura como no se había visto antes. El punto de partida fue la irrupción en el mundo público considerado el lugar masculino por antonomasia, primer escalón hacia una larga y continua transgresión de los roles tradicionalmente impuestos. El ámbito privado considerado como el lugar "natural" de la mujer será fuertemente cuestionado.
En las tres últimas décadas del siglo XX, sucesivas oleadas de movimientos feministas y de organizaciones sociales de mujeres retoman la posta que dejaron las antecesoras para recomponer las viejas plataformas emancipatorias incorporando conceptos y formas nuevas de acción.
La masiva incorporación de las mujeres a la fuerza de trabajo, el ingreso a los centros de enseñanza académica, el incremento de la matrícula femenina, el desempeño en carreras y ocupaciones antes consideradas masculinas, tiene su repercusión en las movilizaciones de las trabajadoras por demandas de mejoras en las condiciones laborales y salariales, en las protestas de las pobladoras de los barrios pobres que reclaman un mejor nivel de vida para ellas y sus familias, en el cuestionamiento de las militantes frente al machismo de las organizaciones políticas.
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